¡Ay, que tristeza me dio esta estrofa! Al ver una oportunidad, una ventura, y no
poder lograrlo es una tragedia incomparable. Pienso que a veces es peor ver una
oportunidad y saber que nunca podrá ser realizada, que no saber nada de la
oportunidad. A veces. En esta sección leemos de las oportunidades perdidas,
creo. Leemos de unas felicidades fingidas, o una persona que duda si su
felicidad fuera real o falsa. Es imposible saber. Todos nosotros hemos dudado
en nuestras propias emociones. ¿Cómo puede uno saber las emociones
perfectamente?—no se puede.
Pero,
aunque esta estrofa me hizo muy triste, ¿porqué pienso de ella todavía? Es algo
interesante que mucha de la literatura en todo el mundo comparte las cuentas
trágicas. Hasta recién no había pensado yo mucho en eso, que la literatura está
llena de tristeza, pero así es. Y hasta recién no habría podido explicar
porqué, pero ahora puedo.
En un
libro se llama In Bed with the Word
por Daniel Coleman, aprendemos de porqué es importante leer las cosas difíciles
y como nos ayudan. Él dice acerca de los libros tristes, “For in speaking
honestly to our hurt, to our human pain, the book of grief can put a healing
hand upon the parts of us that need desperately to be acknowledged and touched”
(Coleman 102). Por eso, podemos entender las razones que nos caen bien los
libros tristes y porque podemos sentir feliz después de leer algo como este
soneto. El soneto de Espronceda nos ayuda recordar los sentimientos de desengaño
que hemos experimentado por nosotros mismos y sentir aliviados que otras personas
han sentido los mismos sentimientos.
Entonces,
por sentir la tristeza de “Soneto” yo puedo entender los sentimientos de otra
persona, entender mejor mis propios sentimientos y sentir conectada con otra
persona. ¡Los poderes de la literatura son infinitos!
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