Como una estudiante de la literatura de
inglés, no podría contar el numero de los sonetos que he leído durante mi
tiempo a BYU. Tampoco no podría recordar la mitad de los que he leído. Sin
embargo, hay ciertas cosas que siempre me han quedado acerca de los sonetos; y
muchas de estas cosas aparecen también en los sonetos de Garcilaso de la
Vega.
Los
sonetos de Petrarca y Shakespeare reflejan en gran parte un amor no
correspondido, o sea, una infatuación de una mujer de una distancia. Esta mujer
es romántica en cada sentido de la palabra y parece que el escritor siempre
está intentando de convencerle a enamorarse con él.
Esta
parte del soneto por Garcilaso me parece lo mismo. Una diferencia que debemos
mencionar es que habla él a más que una mujer en esta poema, pero está hablando
con la misma persuasión que hablaban los otros escritores—una persuasión
sexual.
Bueno,
se podría decir que estoy leyendo esta poema con mala intención, pero eso no es
así. En la segunda linea de esta estrofa dice “el dulce fruto,” lo cual es un
símbolo que no puedo ignorar. Desde el tiempo de Moisés y sus escritos
canónicos, el símbolo de fruto ha sido condenado. No podemos pensar en una
manzana inocente, sino debemos recordar el fruto que nos dejó solos aquí en la
tierra como somos--hombres caídos. Podemos suponer que al tiempo de escribir
esta poema Garcilaso sabía exactamente que estaba diciendo cuando incluyó el
símbolo del “dulce fruto.” Cuando usó este símbolo, estaba invitando a las
mujeres, a quíenes habló, a pecar, a perder su inocencia.
Su
argumento es tan persuasivo también porque dice él con una metáfora de la
primavera y el invierno, que no tienen mucho más tiempo, que deben actuar rápidamente.
Dice que deben hacerlo ahorita “antes que el tiempo airado / cubra de nieve la hermosa
cubre,” o sea, antes de que la oportunidad se va. De verdad, tiene sentido
Garcilaso. Estas mujeres, aunque sean jóvenes y solteras ahora, tendrán que
casarse pronto. Me pregunto si sirvieron sus planes.
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