“Pero, con todo, alababa en su autor aquel acabar su libro
con la promesa de aquella inacabable aventura” (Cervantes, Don Quixote 35).
Debido a la conversación que tuvimos en míercoles acerca del
poder de la literatura, y también por causa de muchos libros que he leído en mi
vida, veo que otra vez hay una tema de literatura en esta narración. Aquí
leímos que Quixote alababa a la promesa de aventura que contenían los libros de
caballeros. De estos libros decide él a embarcar en sus propias aventuras.
Creo que en la literatura hay temas constantes del poder de
la literatura. Es interesante, pues, porque es una tema universal. Los
protagonistas de tantos cuentos y libros son lectores. Algunos ejemplos que son
mis favoritos: Jo de Little Women,
Anne de Anne of Green Gables, Jakob
Beer de Fugitive Pieces y Liesel de The Book Thief. Todos estos
protagonistas experimentaron el poder de la literatura para iluminar la mente
de uno y darle a uno conocimiento y entendimiento. Para aquellos que se han
experimentado esta expereiencia del poder de la literature—están de acuerdo.
Durante toda la historia hemos visto que la literatura ha
tenido poder muy grande. En todas religiones hay libros canónicos donde está
escrito la santa palabra de Dios; podemos ver que la palabra escrita tiene
mucho poder. Otra vez quiero usar una cita de un libro que me ha dado mucho en
que pensar. Esta cita es del libro In Bed
with the Word del autor Daniel Coleman. En su discurso acerca de la lectura
en géneral dice, “Whatever we know about the life of the spirit comes to us
through our ability and willingness to pay attention to the books we have been
given: the books of God, the books by other people, the book of nature, the
continually being-written books of our own lives” (127). Como dice Coleman,
aprendemos muchísimo de los libros de nuestras vidas. En Don Quixote, él ha experimentado este poder de la literatura.
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